Dejar de fumar es posible, pero no es sencillo. Y lo que sí es necesario es tener la firme decisión de dejar de fumar, o al menos contemplar esta posibilidad. Pero aunque querer dejar de fumar es importante, diría yo que fundamental, también lo es saber cómo.

Y una vez que se intenta, no basta con la fuerza de voluntad. Hay que adoptar diversas medidas, tomar ciertas precauciones que ayuden esos difíciles primeros días. Por ejemplo, se recomienda quitar de la vista, incluso tirándolo, todo lo relacionado con fumar, como cigarrillos, ceniceros, mecheros, cerillas, etc.; restringir los lugares donde antes se fumaba para facilitar dejar de fumar; beber abundante agua, zumos sin azúcar o líquidos sin alcohol para eliminar más rápidamente la nicotina del organismo, para que desaparezca la sequedad de boca y para que el cuerpo esté hidratado; reducir el consumo de café; caminar o hacer algún tipo de ejercicio físico; y llevar a cabo cualquier actividad que pueda ayudar a mantenerse sin fumar. También es conveniente aprender a relajarse mediante la respiración, haciendo una inspiración profunda de aire, reteniendo el aire en los pulmones unos segundos, y luego expulsando el aire lentamente. Y repetir este ejercicio varias veces al día para ayudar a relajarse cuando se necesite.

Incluso, como alternativa previa, de no verse capaz de dejar de fumar, existe una solución intermedia, antes del abandono definitivo del tabaco: reducir el consumo de cigarrillos. Esta es una medida mucho mejor a no hacer nada o a que el fumador siga impasible sin hacer ningún tipo de cambios. El mero hecho de poner esta medida en práctica le obliga a estar pendiente de su conducta, de por qué hace lo que hace, de cómo se comporta con los demás que fuman, etc. Poco a poco, si consigue reducir el consumo de cigarrillos, en mayor o menor grado, puede ir ganando confianza en sí mismo. Aunque suele ser poco efectiva la simple reducción, ya que aunque se mantenga mucho tiempo, suele volverse al consumo anterior. Pero si se ha conseguido una reducción el fumador ya sabe que es capaz de bajar en su número de cigarrillos. Sólo le falta dar un paso más: ese descenso convertirlo en el abandono de sus cigarrillos.

También existen materiales como guías para dejar de fumar, folletos de autoayuda y otros materiales que pueden ser de ayuda. Hoy en día hay publicados un gran número de estos materiales, que distribuye el Ministerio de Sanidad y Consumo, las Comunidades Autónomas, Asociaciones científicas, laboratorios farmacéuticos, farmacias, etc. En ese material se pueden encontrar consejos útiles.

Y si después de varios intentos no lo consigue, o tiene dudas de poder lograrlo por sí mismo, existen profesionales que le pueden ayudar a conseguirlo y le apoyarán. Afortunadamente, disponemos en la actualidad de tratamientos especializados para dejar de fumar, que incluyen procedimientos farmacológicos (por ejemplo, terapia sustitutiva de nicotina), y/o psicológicos, con estrategias que van dirigidas a la preparación para dejar de fumar, el abandono de los cigarrillos y el mantenimiento de la abstinencia, al ser momentos diferentes que requieren actuaciones específicas.

En definitiva, como decía al principio, tan importante es querer dejar de fumar, como saber hacerlo. Y sobre todo no rendirse ante las dificultades.

Fernando Bermejo.

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