Manipular es algo común en todos los ámbitos de la vida, desde el individual al social. En todos ellos, el manipulador presenta siempre una serie de rasgos comunes: gran habilidad y sutileza en sus artimañas; sabe perfectamente lo que quieren, y a pesar de las resistencias, normalmente lo consigue; es una persona encantadora, amable y extrovertida; y necesita que el otro actúe como él quiere ya que, en caso contrario, le rechaza la amistad o incluso se dedica a desprestigiarle o perjudicarle al no haber respondido como esperaba.

Entre la manipulación, el chantaje emocional es una forma especialmente poderosa, en la que las personas cercanas a nosotros nos amenazan, directa o indirectamente, si no hacemos aquello que ellas quieren. Es un comportamiento vinculado al maltrato psicológico pues el chantaje emocional funciona porque se instala la culpa en el individuo manipulado, siendo muy alta la probabilidad de que éste ceda a la presión como mecanismo de liberación de su propia tensión o sentimiento de culpa.

Las personas que chantajean emocionalmente suelen ser personas bastante inseguras e inmaduras en los afectos, con temor al rechazo o miedo al abandono. Sin embargo, en otras ocasiones la manipulación es simplemente utilitarista, para conseguir sus objetivos mediante presión sobre los demás. Por su parte, los manipuladores son especialistas en el uso retorcido y sibilino del lenguaje, como medio inefable de suscitar nuestras respuestas emocionales dirigidas a alinearnos con sus deseos y actuar para que los consigan. Seguro que a todos nos suenan estas expresiones, típicas del chantajista emocional:

• Yo que siempre me sacrifico por todos, y mira el pago que me dais.
• No puedes hacerme esto, sabiendo lo mucho que te quiero.
• Tú te diviertes y yo fíjate, aquí, siempre al pie del cañón.
• Me haces falta; no sabría vivir sin ti.
• Lo hago solo por tu bien.

El chantaje emocional es una práctica de maltrato psicológico que denota inseguridad en quien lo practica y servidumbre en quien lo padece. La principal consecuencia es la falta de libertad de la persona chantajeada quien deja de ser ella misma para ceder a los deseos e imperativos del otro.

Y tú… ¿Eres libre? ¿Puedes ser tú mismo/a? ¿Te ves forzado/a a cambiar quién eres para no sentirte culpable? ¿Te ves obligado/a a ser quién no eres para complacer a alguien?

Fernando Bermejo.

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