Hipnosis en Psicoterapia

INTRODUCCIÓN

hipnosisEl tratamiento circense que hacen de la hipnosis los medios de comunicación, de la mano de legos, magos, pseudomísticos y supuestos taumaturgos sin escrúpulos, mostrando una imagen de la hipnosis engañosa y oscurantista, entorpecen a menudo el mayor desarrollo de un procedimiento terapéutico que ocupa un lugar prominente entre las técnicas más eficaces a la hora de mejorar la salud mental de los individuos. La hipnosis como procedimiento terapéutico, puede ser considerada como una de las técnicas más antiguas que se conocen para provocar cambios en los procesos cognitivos, psicofisiológicos, perceptuales y conductuales.

Si echamos mano de nuestros conocimientos antropológicos, observaremos que en todas las culturas, de una u otra forma, los médicos, sacerdotes, curanderos, brujos y chamanes han utilizado los efectos de las sugestiones para “adornar”, “destacar” o “potenciar” la eficacia de fármacos y brebajes u otros procedimientos físicos o psicológicos de intervención. Estas sugestiones consistían en ideas, que comunicadas en debida forma a los pacientes, les hacía esperar los efectos más benéficos de los tratamientos. Mediante palabras, gestos, señales subvocales u otros medios de comunicación cualesquiera, explícita o implícitamente, la instrucción era: “estos procedimientos (drogas, pociones, ungüentos, hierbas, etc.) tienen propiedades curativas muy potentes. No temas por tu enfermedad, no morirás. Tu salud se reinstaurará; esto te va a ayudar, te curará… tómalo”.

CONCEPTUALIZACIÓN

Una de las definiciones de la hipnosis más aceptadas por la comunidad científica corresponde a la que en 1955 la Comisión de la “British Medical Association” apuntó: “Un estado pasajero de la atención modificada en el sujeto, estado que puede ser producido por otra persona y en el que diversos fenómenos pueden aparecer espontáneamente o en respuesta a los estímulos verbales u otros. Estos fenómenos comprenden un cambio en la conciencia y la memoria, una susceptibilidad agudizada a la sugestión y a la aparición en el sujeto de respuestas y de ideas que no le son familiares en su estado anímico habitual. Fenómenos como la anestesia, parálisis, rigidez muscular y modificaciones vasomotoras pueden ser producidas y suprimidas bajo hipnosis”. Esta organización, en 1962, determinó aconsejar la utilización de la hipnosis en el tratamiento de distintas neurosis, dolor crónico, así como su aplicación en los ámbitos de la cirugía y obstetricia (Kroger, 1963).

HIPNOSIS Y PSICOTERAPIA

Con la máxima profesionalidad, empleamos la hipnosis en Psicología, siendo las características del estado hipnótico cruciales en la modificación de comportamientos inadaptados y pensamientos irracionales, la integración emocional y la intervención sobre componentes psicofisiológicos de la conducta.

La hipnosis no es una terapia por sí misma, sino una técnica especializada que empleamos como catalizador de las técnicas cognitivo-conductuales utilizadas en el ámbito de la Psicología Clínica.

Nuestra meta es por encima de todo la mejora de la salud integral de paciente y hemos comprobado que las técnicas hipnosugestivas nos ofrecen herramientas eficaces para beneficiar a nuestros pacientes. La hipnosis, cuando se utiliza en el marco de los tratamientos cognitivo-conductuales, mejora ostensiblemente sus resultados, favoreciendo la aparición de fenómenos psicológicos y psicofisiológicos relevantes para el problema o trastorno presentado por el paciente.

Sepa usted que dado que muchos trastornos cursan con altos niveles de tensión y ansiedad, es habitual incluir en la terapia algún procedimiento de entrenamiento en relajación. Mediante un rápido aprendizaje auto-hipnótico, el paciente puede relajarse a voluntad en su propio domicilio, mediante procedimientos basados en la sugestión (sugestiones de calma, tranquilidad, relajación muscular, el uso de imágenes y metáforas, etc.), dejando un tiempo precioso en la consulta para atender otros problemas relevantes al trastorno. Los procedimientos de afrontamiento de miedos y fobias (en los que el paciente debe aprender a “resistir” la ansiedad -mediante exposición o desensibilización p.ej.-) son susceptibles de aplicarse bajo hipnosis: nuestros pacientes aprenden a afrontar bajo hipnosis lo que les amenaza (ya sea un estímulo real o imaginario), pudiendo posteriormente afrontarlo en un contexto real.

La hipnosis se emplea también para reestructurar los pensamientos irracionales presentes en los cuadros depresivos (la visión negativa del mundo, de uno mismo y del futuro); existen procedimientos hipnóticos para fortalecer nuestra autoestima; la hipnosis también se emplea para superar distintas adicciones, especialmente el tabaco; y el dolor crónico, puede aliviarse mediante el empleo de procedimientos hipnosugestivos. En fin, son numerosos los trastornos psicológicos en los que el empleo de estas estrategias pueden ser de indudable interés para mejorar la salud de nuestros pacientes.

La hipnosis juega un papel relevante, por tanto, en la terapia cognitivo-conductual. Características presentes en el paciente tras una inducción hipnótica, tales como el aumento de la sugestionabilidad, el incremento cualitativo y cuantitativo de la producción imaginativa, la implicación emocional, la focalización de la atención del paciente y la sensación de relajación profunda, son las que se muestran más interesantes y relevantes en lo que a la clínica se refiere, siendo enormemente importantes para facilitar el cambio terapéutico.

La hipnosis es una técnica excelente como adjunta a procedimientos de reducción de ansiedad; facilita la atención y estimula la motivación de nuestros pacientes cuando acuden a consulta; es un gran apoyo en procesos de exposición en imaginación; reduce el tiempo que el psicólogo debe dedicar para producir cambios cognitivos, comportamentales y psicofisiológicos en quien lo necesita; las perspectivas de su utilización en trastornos psicosomáticos (condicionados por respuestas básicamente psicofisiológicas) son inmensas; favorece el empleo de estrategias de autocontrol; es una excelente herramienta para modificar actitudes y expectativas ante situaciones-problema; en definitiva, la hipnosis es un gran facilitador del trabajo del psicólogo cognitivo-conductual.

Desde nuestro compromiso con la sociedad, para la que trabajamos sin duda alguna, el empleo de procedimientos de hipnosis, en nuestra opinión, redunda en beneficio directo de todos los pacientes que se ven perturbados en su salud mental. Confiamos por ello, en que la investigación experimental en el campo de la hipnosis y sus aplicaciones clínicas, ofrezcan en un futuro el apoyo necesario para que la hipnosis ocupe el lugar que merece en la Psicología Clínica y en la Ciencia.