El estrés, la ansiedad y la depresión, situaciones asociadas a nuestro vertiginoso ritmo de vida, son cada vez más frecuentes. De hecho, la ansiedad es la primera causa de consulta a especialistas en salud mental. Para hacer frente a estos estados, muchas personas utilizan las llamadas técnicas de relajación, una serie de herramientas que pueden incluir respiraciones profundas, meditación, tensión y relajación de músculos, sugestión o imaginación mental. Sin embargo, aunque estos procedimientos son de gran utilidad en ámbito de la psicología clínica y de la salud, en muchos casos estos métodos no son eficaces si no se hacen bajo la orientación de un psicólogo.

Lo preocupante es que este ámbito abundan seudo especialistas con poca formación profesional que se dedican a enseñar técnicas de relajación sin conocimientos clínicos previos. Y es ahí donde está el riesgo, ya que cuando se trata de estados crónicos una aplicación “casera” de la relajación no basta para solucionar el problema. Lo ideal siempre es acudir al psicólogo. Además, hay trastornos de ansiedad que no se pueden tratar sólo mediante la relajación ya que muchos requieren otro tipo de tratamiento que va más allá de la simple relajación. A los problemas de ansiedad no se les puede aplicar una receta rápida y fácil.

Para tratar la ansiedad existen varios métodos. Los profesionales en este ámbito suelen aplicar tratamientos farmacológicos, psicológicos o la combinación de ambos. En el caso de la relajación, cuando se aplica dentro de un tratamiento psicológico, no importa tanto la técnica que se utilice como la constancia con la que se lleve a cabo. Por lo general, los terapeutas tienen que asegurarse de que sus pacientes practiquen diariamente en casa y apliquen la relajación ante situaciones específicas, hasta convertirla en un hábito.

Las técnicas de relajación más utilizadas por los especialistas y aceptadas como procedimientos válidos de tratamiento psicológico son la relajación progresiva, la relajación pasiva, la relajación autógena de Schultz o la respiración diafragmática. Clínicamente, hay una amplia variedad de estrategias y a menudo los terapeutas plantean programas donde se combinan varias modalidades. Siempre será el especialista quien determine cuál será el método más apropiado de relajación para el paciente en función del trastorno que padezca.

En defitiva, insistir en que cuando pretendemos utilizar una técnica de relajación, lo ideal es acudir siempre a un profesional, ya que si lo que queremos es aplicar la relajación para enfrentar el estrés o un problema de ansiedad, necesita entrenamiento.

Fernando Bermejo.

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