Problemas de relación social

En muchas ocasiones nos encontramos con personas con dificultades para relacionarse con los demás, que manifiestan ser tímidas, sentirse solas o encontrarse incómodas en situaciones sociales. A partir de estas referencias a problemas de relación social, área extraordinariamente importante para un profesional de la psicología, habrá que hacer un esfuerzo por establecer las causas de dichos problemas. Entre las dificultades más usuales para relacionarse con los demás podemos encontrar:

Varios trastornos psicopatológicos que presentan entre sus síntomas la reducción del número y calidad de las relaciones interpersonales del paciente: depresión grave, trastornos del espectro esquizofrénico, algunos trastornos de personalidad, trastorno autista, etc.

Algunos trastornos presentan como síntoma principal el deterioro en el área de las relaciones sociales: la fobia social y el trastorno de personalidad por evitación. En ambos subyace un sustrato de miedo al intercambio social.

El paciente puede presentar un déficit importante de lo que denominamos “habilidades sociales” o “habilidades de relación interpersonal”, sin que necesariamente deba ser etiquetado con ninguna psicopatología. Esto es lo que ocurriría, por ejemplo, a las personas que tienen miedo a hablar en público.

En tanto que en los dos primeros apartados el tratamiento debe orientarse a la resolución de los problemas principales siendo de esperar que a su resolución los problemas de relación mejoren, en el último dichas dificultades de intercambio social o déficit de habilidades sociales han de entrenarse oportunamente para facilitar la integración personal y emocional del paciente en su ámbito de trabajo, de ocio y familiar.

Los problemas de relación social abarcan:

El aprendizaje en la expresión adecuada de los sentimientos, tanto los positivos como los negativos: amor, cariño, enfado, decepción, etc.

  • Expresión de opiniones y sentimientos.

  • Hacer y/o rechazar peticiones, o dicho de otra forma, aprender a decir NO.

  • Realizar y/o rechazar críticas.

  • Iniciación, mantenimiento y finalización de conversaciones.

  • Habilidades para relacionarse con el otro sexo.

  • Hablar en público.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA MEJORAR NUESTRA CAPACIDAD DE RELACIÓN CON LOS DEMÁS?

Todos podemos aprender a mejorar nuestra capacidad para relacionarnos con los demás. Las librerías están llenas de libros de autoayuda, por cierto, orientados a metas de éxito interpersonal; pero este tipo de libros no siempre son útiles. Es claro que las personas con más éxito social o que se saben manejar menor en ámbitos interpersonales, gozan de un mayor prestigio, son más reconocidas, tienen mejores trabajos, más amigos, etc. Todos podemos mejorar nuestras habilidades sociales. Se trata únicamente de ponernos manos a la obra y realizar los cambios necesarios.

Es fundamental una valoración adecuada del conjunto de estímulos relevantes que influyen en nuestra conducta interpersonal (por ejemplo, hay personas que se muestran terriblemente tímidas porque de forma continuada detectan en su entorno rechazos o mensajes negativos, sin ser estrictamente ciertos) y finalmente, elegir una determinada respuesta interpersonal y expresarla correctamente, superando el temor de hablar en público, de rechazar una petición, expresar una opinión, etc. En nuestro intercambio interpersonal, además, no habrá que olvidar que además de las conductas meramente verbales, existen las llamadas conductas no verbales que también tienen incidencia en nuestra expresión interpersonal.

El énfasis se establece también en la necesidad de aprender a ser más asertivo. La conducta asertiva implica la expresión directa de los propios sentimientos, necesidades, derechos legítimos u opiniones sin amenazar o castigar a los demás y sin violar los derechos de esas personas. El mensaje que subyace es: “esto es lo que yo pienso, esto es lo que yo siento, así es como veo la situación”, lo que se dice con respeto y sin dominar, humillar o degradar al otro individuo.

Además de la necesidad de atajar los miedos y/o las creencias irracionales que el paciente exteriorice en relación con el área de las relaciones sociales, se hace preciso realizar un entrenamiento en habilidades sociales específico, interviniendo fundamentalmente en aquellas en las cuales presente algún déficit, mediante el aprendizaje de las habilidades correspondientes, ensayos repetidos, retroalimentación, etc. hasta que se consigue una ejecución realmente eficaz. Lo que en un principio se realiza casi de forma artificial, con la práctica el paciente va integrando las habilidades en su vida cotidiana hasta llegar a sentirse cómodo al utilizarlas, reduciendo los problemas psicológicos que conllevaba no verse capaz de ser lo suficientemente hábil.

En suma, en la consulta y mediante la práctica de los ejercicios necesarios en el medio social, personal, laboral, etc. en el que se mueva el paciente, podrán proveerse las siguientes técnicas específicas:

  • Análisis y valoración de habilidades personales del paciente (componentes verbales y no verbales).

  • Estimación de variables cognitivas y su manejo durante el entrenamiento de habilidades.

  • Formación e información específica.

  • Entrenamiento especifico de la habilidad social o interpersonal que se trate.

  • Ensayos de conducta, modelado e instrucciones.

  • Técnicas cognitivas.

  • Generalización y transferencia al medio en el que se mueve el paciente.


Si tus preocupaciones giran en torno a este tema o padeces este tipo de problemas, podemos ayudarte… Estamos cerca de ti.