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Adicción a las compras

Adicción a las compras

Frases como “cuando tengo algo de dinero no puedo evitar gastarlo”, “a veces compro cosas que no le enseño a nadie porque me siento culpable”, “compro cosas que no necesito” o “suelo comprar sin ningún control”, son afirmaciones en las que se ven reconocidas las personas con un problema de adicción a las compras. No se sabe bien cuántas personas se encuentran en esta situación, pero lo cierto es que fechas como las Navidades, con los consabidos regalos de Reyes, o las rebajas que se avecinan pueden acentuar este problema. Las compras compulsivas y no planificadas de artículos que no se necesitan, por un importe que muchas veces supera las posibilidades económicas que una persona tiene y le llevan a endeudarse, o que tienen el objetivo de mejorar la autoestima a través de los productos que se adquieren, podrían ser a grandes rasgos las características que definen a un adicto a las compras. Sin embargo, lo difícil es diferenciar los excesos propios de las compras navideñas o de las rebajas de una verdadera adicción. Una de las diferencias está en que el consumo abusivo debe mantenerse en el tiempo para considerarse adicción, y no darse solo en una época determinada del año, ya que si en estas fechas nos tuviesen que diagnosticar este problema, muchos seríamos los que podríamos caer dentro de esta categoría. Otra característica diferencial sería que tenga consecuencias negativas para quien la practica, y aún así la mantenga. Una idea falsa en torno a las compras compulsivas es que son las mujeres las mayores adictas, cuando en realidad la diferencia está sólo en el tipo de productos que adquieren unos y otros. Las mujeres se decantan más por las joyas, la lencería o los cosméticos; mientras que los adictos varones compran móviles, informática, tecnología, etc. De modo que una cosa es que a las mujeres les guste más ir de compras y otra muy distinta es que sean más adictas. En cuanto al tratamiento, como todos los adictos, los adictos a las compras se pueden recuperar de su problema, aunque el primer paso que deben dar es reconocer que tienen un trastorno. Una vez valorado el trastorno, las técnicas conductuales de control de los impulsos y las cognitivas pueden ayudar a desengancharse. De modo que si es feliz con lo que compra, usa los artículos que adquiere y gasta dentro de sus posibilidades, no se preocupe, tal vez no sea más que un poco consumista; quizás un poco más en estas fechas. Fernando Bermejo. ¿Necesitas Ayuda? Entra en Tu psicólogo online y Tu psicólogo al teléfono. Estamos cerca de ti.
Obsesiones y rituales: el trastorno obsesivo compulsivo

Obsesiones y rituales: el trastorno obsesivo compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo puede interferir de forma significativa en la vida cotidiana y causar un gran malestar psicológico. Sin embargo, muchas personas que lo padecen sienten vergüenza de sus obsesiones y compulsiones, de modo que pueden tardar hasta diez años en acudir a un especialista. De este modo, los síntomas se agravan y es frecuente desarrollar otros trastornos asociados, como depresión. El trastorno obsesivo compulsivo es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por sentir obsesiones y compulsiones. Las primeras son pensamientos o imágenes mentales que se presentan de forma espontánea y que a menudo se reconocen como absurdas o sin sentido. Las compulsiones son actos que se realizan para neutralizar la ansiedad provocada por las obsesiones convirtiéndose de llevarse a cabo de forma encadenada, en lo que se denominan rituales. Una de las formas en que se manifiesta este trastorno consiste en sentir una persona que se contamina al tocar determinados objetos, sin necesidad de que estos estén muy sucios, de modo que necesita evitar el contacto o lavarse las manos para dominar la elevada ansiedad que siente tras tocarlos. Otra forma es sentir una inseguridad tremenda tras realizar determinados actos, como cerrar la llave del gas, cerrar la puerta del coche o conectar una alarma, lo que le lleva a realizar comprobaciones frecuentes, pese a que en el fondo se sabe que son innecesarias. También es muy frecuente tener pensamientos agresivos, obscenos o de contenido sexual inapropiado. Las obsesiones y las compulsiones provocan un gran malestar y limitan de forma muy evidente la vida personal, laboral o académica. Los individuos que sufren este problema acostumbran a evitar multitud de situaciones habituales. Dedican mucho tiempo a las compulsiones y rituales con los que intentan calmar su ansiedad. El sufrimiento psicológico lleva a muchos afectados a plantearse si son unos pervertidos o están locos, lo que contribuye a multiplicar su angustia. Sin el tratamiento adecuado, el trastorno obsesivo compulsivo empeora con el paso del tiempo. Sin embargo, quienes lo sufren sienten tanta vergüenza de sus obsesiones y compulsiones, que muchas veces no se atreven a acudir al especialista o cuando lo hacen evitan hablar de todas sus obsesiones. De cara al tratamiento, primero se trabaja con las obsesiones que el afectado considera menos amenazantes y, a continuación, de manera progresiva, se intenta dominar la exposición y prevención de respuesta, que es una de las técnicas que más apoyo empírico acumula en cuanto a eficacia. Consiste en una exposición gradual a los estímulos que disparan las obsesiones e impide las compulsiones que se utilizarían para calmar la ansiedad. Se complementa con técnicas cognitivas y, en ocasiones, es necesario el apoyo de la medicación para poder abordar este trastorno en toda su extensión. Pero lo más importante es no dejar que el trastorno se cronifique a la vez que se enmascara o minimiza bajo la justificación de que se solo trata de rarezas o de manías. El sufrimiento que conlleva es el primer indicador de que puede que estemos ante un trastorno que va más allá de simples manías o rarezas. Fernando Bermejo. ¿Necesitas Ayuda? Entra en Tu psicólogo online y Tu psicólogo al teléfono. Estamos cerca de ti.
La importancia de las emociones positivas

La importancia de las emociones positivas

Cada vez son más habituales las referencias que encontramos sobre la psicología positiva. Se trata de una rama reciente de la psicología que busca comprender desde un punto de vista científico, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano. Tiene como objetivo aportar nuevos conocimientos de la mente humana no sólo para resolver los problemas psicológicos, sino también para incrementar la mayor calidad de vida y el bienestar de las personas. Esto va en contra de la tendencia natural y habitual de estudiar lo que amenaza el bienestar de las personas, y por tanto, centrarse en las emociones negativas y olvidar el valor de las positivas. Experimentar emociones positivas es siempre algo agradable y placentero, y sus funciones vendrían a complementar las de las emociones negativas, de modo que ambas serían igualmente importantes desde un punto de vista adaptativo. De modo que de la misma manera que las emociones negativas nos ayudan de cara a nuestra supervivencia, por ejemplo, la ira nos prepara para el ataque o el miedo para huida, las emociones positivas nos hablan de cuestiones relativas con el desarrollo y crecimiento personal. Si bien experimentar emociones negativas es algo inevitable y a la vez útil desde el punto de vista evolutivo, también es cierto que tales emociones se encuentran en el núcleo de muchos de los trastornos psicológicos. Aunque el interés por estudiarlas y manipularlas ha ayudado notablemente a disminuir el sufrimiento de muchas personas, no es suficiente y se necesita seguir mejorando la eficacia de los tratamientos psicológicos. Esto obliga a explorar nuevos caminos y en este sentido parece razonable proponer el posible papel de las emociones positivas en la prevención y el tratamiento de numerosos trastornos. De hecho, podríamos decir que parte de la eficacia de muchas de las técnicas psicológicas ampliamente utilizadas se debe a que generan estados emocionales positivos o a que crean las condiciones adecuadas para que éstos aparezcan. Por ejemplo, la relajación que se utilizan en el tratamiento de los trastornos de ansiedad es eficaz porque, de alguna forma, fomenta sensaciones positivas de calma interior o de desconexión con el mundo. Algo parecido ocurre con la activación conductual o la programación de actividades placenteras para tratar trastornos como la depresión. Es obvio que realizar de actividades placenteras aumenta los niveles de reforzamiento positivo y hace más probable que aparezcan distintas emociones positivas, que vendrían a contrarrestar la presencia de las negativas. En definitiva, con la Psicología Positiva nos encontramos una tendencia sugerente que no parte del malestar psicológico y se centra en el presente, en la vida cotidiana, pero desde un enfoque positivo, basándose en las potencialidades y las fortalezas, de cara a buscar el crecimiento personal y la felicidad. Se trata, por tanto, de alcanzar el bienestar psicológico introduciendo emociones positivas en nuestra vida, en lugar de evitando o eliminando las emociones negativas; se trata de sentirse bien y continuar sintiéndose bien, sin necesidad de haberse sentido mal. Fernando Bermejo. ¿Necesitas Ayuda? Entra en Tu psicólogo online y Tu psicólogo al teléfono. Estamos cerca de ti.
La importancia de la empatía

La importancia de la empatía

La habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar y responder correctamente a sus reacciones emocionales, se conoce como empatía. La habilidad de experimentar emociones ajenas como si fuesen propias es la base de la empatía. Averiguar qué emociones alberga nuestro interlocutor, cuán fuertes son dichas emociones y qué las ha desencadenado puede parecer una labor de adivino, pero hay muchas personas que en un grado u otro pueden acometer esta tarea. No se trata sólo de ser simpáticos. Podemos invitar a alguien a tomar café, escuchar atentamente sus exposiciones y mostrarnos congruentes con su estado de ánimo, aliviando sus pesares o reforzando sus alegrías… Peros eso es sólo simpatía. Si no entendemos las emociones que nuestro invitado expone hasta el punto de identificar su origen, no seremos capaces de cuadrar el círculo empático. La simpatía es un proceso puramente emocional, que tiene con la empatía la misma relación que puede tener un dibujo con el objeto que representa. La empatía involucra las emociones propias; sentimos lo que sienten los demás porque compartimos los mismos sentimientos; no captamos solamente la emoción ajena, la sentimos propia y la razonamos con nuestra propia razón. Incluye perspectivas, pensamientos, deseos o creencias que importamos de quien está sentado ante nosotros. La mayoría de nosotros habla prestando más atención a las propias emociones que a lo que nos dicen las emociones de los demás; escuchamos pensando en lo que vamos a decir nosotros a continuación, o pensando en qué tipo de experiencias propias podemos aportar a la situación. Aprender a escuchar supone enfocar toda la atención hacia el otro cuando habla, dejar de pensar en lo que queremos decir o en lo que nosotros haríamos en su lugar. Las personas con gran capacidad de empatía son capaces de sincronizar su lenguaje no verbal al de su interlocutor. Son capaces de interpretar indicaciones no verbales por medio de cambios en los tonos de voz, gestos o movimientos que realizamos inconscientemente pero que proporcionan gran cantidad de información. Sin embargo, conviene tener en cuenta que un exceso de empatía puede también suponer un problema. Una persona tremendamente empática vive expuesta a un complejo universo de información emocional, dolorosa y puede que intolerable, que los demás simplemente no perciben. Los muy empáticos triunfan en labores de enseñanza, asistencia sanitaria o ventas, pero también deben hacer frente a una constante fuente de estrés. Fernando Bermejo. ¿Necesitas Ayuda? Entra en Tu psicólogo online y Tu psicólogo al teléfono. Estamos cerca de ti.
Los peligros de la sobreprotección infantil

Los peligros de la sobreprotección infantil

Hoy en día, es frecuente que muchos padres se sientan culpables por no poder pasar más tiempo con ellos, por cuestiones laborales, y se vuelquen de forma excesiva y sobreprotectora. Los padres sobreprotectores son aquellos que están de forma continua pendientes de evitar que sus hijos se expongan a situaciones conflictivas, angustiantes o dolorosas. Son quienes les hacen los deberes si ven que son incapaces, que toman decisiones que por edad ya deberían tomar sus niños, que dan todo lo que les piden para evitar que se frustren, los que no quieren que vayan de excursión o que se queden a dormir en casa de algún amigo, que no dan tareas del hogar, que no quieren separarse nunca de ellos, que disculpan cualquier error o travesura que cometan sus hijos… Con estas conductas de sobreprotección los padres consiguen calmar su angustia, pero puede ser una piedra en el camino para el desarrollo de sus hijos. Numerosas investigaciones señalan que la sobreprotección puede ser un lastre para el desarrollo del niño y que, incluso, puede afectar de forma negativa y profunda al futuro adulto. Aunque no todos los pequeños reaccionarán igual ante un estilo relacional sobreprotector por parte de sus padres, muchos tendrán baja tolerancia a la frustración y una incapacidad para reconocer sus errores, serán inseguros con problemas para relacionarse con los demás, tendrán un desarrollo psicológico inferior a su edad o serán niños que siempre están aburridos o descontentos. Los padres que sobreprotegen a sus hijos creen que, actuando como lo hacen, protegen a sus hijos de los sinsabores y las frustraciones de la vida. Pero, en realidad, consiguen el efecto contrario. Las emociones negativas, como la frustración, son su mejor entrenamiento. Durante los primeros años de vida, es necesario que los niños sientan que sus progenitores están para protegerles. De este modo, crecen con confianza para aventurarse a explorar el mundo. Pero, poco a poco, también deben equivocarse y sentirse frustrados o aburridos. Pequeños sinsabores que les ayudan a desarrollar una saludable tolerancia a la frustración. Ver sufrir a un hijo no es agradable. No obstante, el sufrimiento o la frustración son aspectos fundamentales en el desarrollo de los niños. Los adultos pueden y deben proteger a sus hijos, pero no sobreprotegerles. Proteger significa dejar que estos se equivoquen o sufran pero que sientan que sus padres están para ayudarles. Por ejemplo, no hay que hacerles los deberes; son los escolares quienes deben hacerlos y, si no lo logran, pedir ayuda a sus padres. Y no hay que anticiparse a la frustración. Hay que esperar que el niño se equivoque o su frustre, de vez en cuando (sin poner en peligro su integridad física o psicológica), para que vaya madurando. Fernando Bermejo. ¿Necesitas Ayuda? Entra en Tu psicólogo online y Tu psicólogo al teléfono. Estamos cerca de ti.
La utilidad del mindfulness

La utilidad del mindfulness

Mindfulness es un término que no tiene traducción al castellano, aunque a veces lo encontramos como atención o conciencia plena. Con independencia del término que se utilice, consiste en centrarse en el momento presente, en el aquí y el ahora, de forma activa y reflexiva, siendo consciente de lo que se está haciendo, sintiendo o pensando. Constituye una experiencia en la que se trata de prestar atención y observar sin emitir juicios, aceptando dicha experiencia tal como se produce. En definitiva, una atención y conciencia ausente de crítica, abierta y no valorativa.

Como decíamos, el mindfulness implica centrarse en el momento actual, sentir las cosas tal como ocurren, sin pretender su control, aceptando las experiencias, sentimientos y sensaciones tal como suceden. También requiere la apertura a la experiencia y los hechos, a los aspectos perceptivos y emocionales por encima de su interpretación, sin dejarse llevar por la multitud de pensamientos que asaltan la mente, y evitando que tales pensamientos deformen lo que se ve y se siente, que interfieran o sustituyan lo real, falsificando o encorsetando la experiencia en base a los esquemas del pensamiento.

Otro aspecto novedoso que incluye el mindfulness es la aceptación, sin emitir juicios ni análisis, de la experiencia. Es decir, prestar atención y aceptar la experiencia sin realizar ninguna valoración, como algo natural y normal, con independencia de su valor positivo o negativo, de su agrado o desagrado. Sin rechazar el malestar psicológico, sin intentar controlarlo ni reducirlo. Y decimos que esto es novedoso al alejarse de la pretensión inicial de quien busca ayuda psicológica: evitar o eliminar el malestar y huir de aquello que lo provoca.

Con el mindfulness no se pretende el control directo de las sensaciones ni emociones, sino experimentarlas tal como ocurren. Es decir, no se busca controlar o reducir el malestar, el miedo, la ira o la ansiedad, sino que al experimentarlos, puedan actuar los mecanismos de regulación emocional y fisiológica, pero de un modo indirecto. Esto es también novedoso respecto a las estrategias psicológicas habitualmente utilizadas que pretenden el control de la ansiedad o de la ira, la eliminación los pensamientos negativos, el control de la excitación sexual, la reducción de la activación, controlar las sensaciones fisiológicas desagradables, etc.

En cuanto a su utilidad, en la actualidad muchos psicólogos clínicos están mostrando su interés por las técnicas mindfulness, que han sido integradas en el tratamiento de una gran variedad de trastornos psicológicos. Actualmente existen programas diseñados para varias aplicaciones que incluyen el mindfulness como un conjunto de habilidades que pueden ser aprendidas y practicadas para reducir los problemas psicológicos e incrementar la salud y el bienestar. Entre ellos, trastornos de ansiedad, depresión, trastornos de la alimentación, estrés relacionado con el cáncer, dolor crónico, etc.

En definitiva, esta es una muestra más de cómo los tratamientos psicológicos se pueden enriquecer de nuevas estrategias de intervención. Pero previamente, dichas estrategias tienen que ser investigadas y conocidas, no sólo entre los profesionales sino entre la población general. Este es el objetivo de estas líneas, contribuir a que las personas que soliciten ayuda psicológica conozcan mejor las posibilidades y utilidad de esta técnica.

Fernando Bermejo. ¿Necesitas Ayuda? Entra en Tu psicólogo online y Tu psicólogo al teléfono. Estamos cerca de ti.